WAV
Si
queremos que no se pierda calidad, yo recomiendo el WAV (o su equivalente en
Mac, el formato AIFF), pero ocupan mucho espacio. (Por eso, en los CDs sólo
caben 15-20 canciones en este formato). Un minuto de música en calidad CD ocupa
aproximadamente unos 15 Megas; audio a 44.100 Hz a 16 bits en estéreo ocupa 172
Kbps, dato nada despreciable, y más si lo que queremos es mover dicho archivo
por Internet. Una canción en formato WAV suele rondar los 45 megas. Archivos
con este formato pondrán a prueba nuestra paciencia en la red. Si fuese de un
ordenador a otro por conexión de área local no habría mucho problema, pero en
Internet la cosa es diferente. La solución será comprimir el archivo o bajarlo
de calidad. La compresión ofrece, obviamente, muchas más garantías.
Éste y
otros formatos sin compresión similares, son “fieles al oído humano” y
reproducen lo grabado en todo el espectro audible (20Hz-20KHz), proporcionando
una escucha real y fiel del producto o el archivo de audio en cuestión (por
esto me alegro de que mi reproductor de música del coche solo reproduzca
calidad CD y no MP3), pero el formato WAV no es nada popular en la red debido a
su enorme tamaño.
MP3
Aún así,
todo parece indicar que el MP3 es “el mejor formato”, pero si lo que queréis
son unos graves profundos, redondos, y unos agudos brillantes, o un estéreo con
abertura y espacio sonoro, con el MP3 no va a ser posible conseguirlo, pues se
sabe que este formato hace una criba conservando solo frecuencias comprendidas
aproximadamente entre los 200Hz-15KHz…se come por completo las frecuencias
fundamentales de instrumentos como el bajo, el bombo, el charles o el
imprescindible crash de la batería. Con el uso de formatos en MP3 o MP4,
archivos que ocupaban 45 megas pasan a ocupar 4 o 5 megas o menos, lo cual hace
que el sistema de distribución por paquetes de Internet y las relaciones y
“feedbacks” entre profesionales del audio sea muchísimo más llevadera y fácil,
sacrificando un poco de calidad por tener unos archivos muchísimo más
manejables. El MP3 a 192K es pues del formato más cómodo y eficiente a la hora
de moverlo de un sitio o de un programa a otro. En la relación
“calidad-espacio” es el que mejor resultados da. Mis compañeros de equipo/grupo
y yo, solemos usar este formato para intercambiar preliminares de mezclas o
fragmentos de música, pero jamás se nos ocurriría utilizar este formato a la
hora de distribuir nuestro trabajo. Igualmente, cuando sonorizamos algo y le
mandamos un preliminar al director utilizaremos dicho formato. Pero solo para
preliminares, el producto final se lo damos en mano o por correo en cualquier
formato con mayor calidad, es decir, aunque el producto final siempre será
presentado en .wav, todo lo demás en MP3 a 192Kbps.
MP4
Otro
formato bastante importante y que ha tenido un boom en los últimos años es el
MP4. En realidad la calidad de este formato es muy parecida a la del MP3, pero
con un tamaño mucho más reducido. También podemos encontrar este tipo de
compresión en los famosos FLV de Youtube y muchas otras páginas de Internet. El
MP4 es el rey de los formatos de audio en Internet, y generalmente es el que
encontraremos a la hora de reproducir audio en la Web y sobre todo en smartphones
y cualquier otro pequeño dispositivo. Dada su versatilidad y su extraordinaria
compresión es el formato ideal para mover archivos por la Red.
RAX
En el
caso de los famosos “streamings” se utiliza casi exclusivamente un formato
conocido como RealAudio (RAX), basado en el formato ACC propiedad de Apple que
mejora el rendimiento del MP3 y está destinado principalmente a reproductores
portátiles.
FLAC
Sin
embargo si lo único que queremos es preservar nuestros discos de música
favoritos, una de las mejores opciones a elegir es el formato libre de
compresión sin pérdida FLAC (o .FLA). Una canción comprimida mediante este
formato pesa entre el 70% y el 50% que la original (menos que en ZIP), con una
gran calidad y reproducible en la mayoría de los reproductores de los distintos
sistemas operativos (Linux, Microsoft, Apple…etc.). No es una gran reducción,
pero eso es debido a que no elimina información del contenido original. Con la
creciente irrupción de conexiones con mayor ancho de banda, este formato se ha
convertido en un o de los favoritos a la hora de comprar música por Internet y
como una de las alternativas al MP3 para no perder tanta calidad con la
reducción de tamaño.
No es que
unos sean mejores que otros, todo depende de lo que queramos hacer con los
archivos de audio que vamos a utilizar, la calidad que estemos buscando o el
espacio del que dispongamos para almacenar dichos archivos. Si queremos enviar
por mail algún archivo de audio, o moverlo por la red, la mejor manera sin duda
es en MP3 o MP4, dado que son los formatos que menos espacio ocupan y por lo
tanto los que menos problemas nos va a dar a la hora de enviarlos.
A la hora
de elegir un formato de audio en nuestros proyectos (vídeos, canciones o
películas Flash) lo mejor es usar la mejor calidad posible y luego ya
convertiremos la mezcla final o el archivo final al formato que deseemos para
moverlo por la Red. No sería buena idea utilizar archivos de audio en MP3 y
luego pretender que la mezcla final tenga la calidad de un .wav o un .flac. Mi
consejo es que utilicéis la mejor calidad posible en vuestra estación de
trabajo y, a la hora de distribuir el producto final, utilicéis el formato que
más os guste para moverlo por Internet (.FLAC, .MP3 -a 192Kbps, mi
recomendación-) o .MP4). Si habéis utilizado una buena calidad en la premezcla
y el campo sonoro (el estéreo) es rico y con matices, al reducir la calidad no
desaparecerá por completo y el destinatario podrá hacerse una idea de cómo
sonaría en calidad óptima.
También
hay que tener en cuenta el tema de la distribución. Vivimos en un mundo de
libre mercado y es prácticamente imposible estandarizar todo a tres únicos
formatos. A las empresas les interesa que haya una diferenciación. Por eso, por
lo general Windows tiende a un formato (WMA), Apple a otro (ACC), Sony
(ATRAC)….etc.

